Naturaleza

Si por algo destaca El Atazar es por su maravilloso entorno natural, en el que los interminables paisajes que rodean el pueblo impresionan por su grandiosidad. Su red fluvial, la forman las aguas de los arroyos de La Pasada, EL Renegal, del Perro, del águila, de Peñarrubia y de los Arredondos, así como los ríos Riato y Lozoya, siendo este último frontera con el vecino pueblo de Patones; aunque lo que mas influye es precisamente el hecho de tener las aguas de sus dos únicos ríos, embalsadas, lo que modifica absolutamente, tanto la fisiografía, como su régimen hídrico. Desde luego, no podemos olvidar el espectáculo que supone el embalse y la majestuosa presa de El Atazar, la segunda más grande de bóveda, de Europa con una altura de 134m. y una longitud de 500m. , siendo la presa más importante del sistema de abastecimiento de agua de la Comunidad de Madrid.

Su altitud nos permite divisar amplios horizontes, mirando hacia Guadalajara desde algún punto de la pista hacia la Puebla, en que se divisa incluso Madrid en días claros. Desde el alto de Culebilla se puede contemplar gran extensión del embalse, así como la Sierra del Rincón, pico de la Miel y Peñalara con buena visibilidad.

Naturaleza

Fauna

Al formar parte del territorio correspondiente a la Reserva Nacional de caza Sonsaz, contamos con fauna de interés cinegético, desde jabalí y corzo, hasta conejo, perdiz y paloma migratoria en paso, como caza menor.

Abundan por la zona rapaces de interés, con el aliciente de que pueden avistarse con bastante facilidad, dada su asiduidad y su envergadura: águilas perdicera, culebrera, Real, calzada; halcón peregrino, milano real, entre las diurnas, y ejemplares de búho real o lechuza, entre las nocturnas. También contamos muchos días al año con sobrevuelo de buitres.

Disfrutamos en todo el municipio con gran diversidad de fauna y entre ella, con elementos de gran valor ecológico, como son la nutria, la ranita de S. Antonio, lagarto ocelado, varias mariposas en peligro de extinción o bien frágiles a los cambios del hábitat, solo por citar las especies mas llamativas, aunque también mas difíciles de observar.

Vegetación

La vegetación dominante a primera vista son los extensos jarales y los pinares de repoblación; jarales que son fruto de la degradación del encinar potencial que correspondería a ésta zona y que aparece tras el paulatino abandono del cultivo cerealístico de subsistencia de la zona, que aún se observa con un poco de atención de los restos de aterrazamiento y construcciones de «pared seca»,(denominadas así por no tener ningún tipo de argamasa de unión entre las piedras) que quedan en todas las laderas. Digno de verse: el jaral en plena floración tras las primeras lluvias de primavera.

Al ser la vocación del suelo, el encinar, todavía se ven ejemplares ilustres de encinas bien desarrolladas, salpicadas por todo el territorio; lo que contrasta con la belleza cambiante de la hoja caducifolia y marcescente de los ejemplares de la dehesa-principalmente rebollos- o de la vegetación de rivera, mas desarrollada en los márgenes del Riato, donde destaca la población de alisos indicativa de la no existencia de contaminación y de cierta importancia en zonas de rivera del arroyo de la Pasá y algunos puntos de arroyos menores.

La diversidad de la flora mas humilde, va desde la belleza de distintas especies de lirios y narcisos tempranos, hasta la rosa silvestre y la protegida peonía, pasando por multitud de flores y pastos silvestres de enorme belleza, que emocionan mas, dada su pequeñez y colorido entre tanta aridez y pizarra.

En su paisaje destaca por supuesto, la enorme lámina de agua embalsada, pero también lo abrupto de las montañas, las imponentes y cortantes lajas de pizarra cubiertas de liquen de intenso color verde lima, el cañón en que las aguas del Riato ceden sus aguas al embalse y en general una belleza salvaje que evoca la dureza da la vida por éstos parajes. Todo ello, bien envuelto para quien quiera percibirlo, por la intensidad de los aromas de la jara pringosa, la retama de olor, el tomillo, el orégano, el cantueso...

Al disfrute de la naturaleza en toda su plenitud y a lo largo del año, a través del senderismo o como se quiera, se añade la aventura durante el otoño, de encontrar algún puñadito de níscalos en lo mas retirado del pinar, o visualizar las preciosas setas rojas de blanca escama que nos evocan las casas de los enanitos, los cantos de los pájaros en cualquier época, la suerte de cruzarte con un corzo en tu camino...